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viernes, 24 de junio de 2011

Impredecible





¿Amor?
Amor,Amor,Amor
¿Que tiene eso de bueno?
Absolutamente nada




Capítulo I
Se despertó entre unas sabanas extrañas, el luminoso rayo del sol atravesaba la ventana y le quemó la cara al levantarla de la almohada, al darse la vuelta miro hacia el techo y giro su cabeza para mirar a la persona que estaba junto a ella, alzó las sabanas para ver el trasero del hombre, sonrío y lo cubrió nuevamente.
Se levanto de la cama y tomo las bragas que estaban en el piso, conforme avanzaba encontraba su ropa y se vestía, antes de llegar a la puerta de salida del apartamento tomo un cigarrillo de su bolso lo encendió y salió.
Mientras bajaba por el ascensor una anciana la miro despectivamente por el espejo que estaba frente a ellas y cuando Emily bajo del elevador antes de que la puerta se cerrara sacó la lengua y levanto el dedo medio de su mano hacia la mujer refinada, las puertas cerraron y ella sonreía mientras salía del edificio.
El viento de esa mañana alborotó su cabellera larga y ondulada que siempre teñía de color negro azulado cubriendo su castaño rojizo natural, el delineador y rímel color negro de sus ojos estaba corrido y del frío solo la cubría su corta chaqueta, absorbió la última bocanada de cigarro, lo aplastó con el zapato y al cruzar la calle, al primer paso que dio un auto deportivo se acercaba a toda velocidad dispuesto a estamparse contra ella y antes de que le golpeara las piernas el auto frenó.
-         ¡Idiota! – Azotó sus manos contra el cofre del carro y levanto su mirada felina y dispuesta a atacar al ser humano que se encontrara dentro del carro. - ¡Imbécil que no me estás viendo cruzar la calle!
El hombre dentro del carro era extremadamente atractivo, sus ojos grisáceos le daban el toque perfecto a su mirada gatuna, tenía la nariz respingada y una piel apiñonada, los labios rosáceos eran carnosos y curvilíneos, las cejas bien definidas y marcadas estaban cubiertas por el flequillo que le caía en la frente, al salir de golpe del coche el viento le alborotó sus cabellos castaños, y se pudo apreciar el corpulento cuerpo del hombre, su espalda ancha y una cintura pequeña marcaban la silueta musculosa, incluso bajo su camisa blanca se delineaba cada hendidura de su abdomen, era de estatura alta y con piernas bien torneadas similares a las de un deportista, las mangas de su camisa estaban remangadas y usaba una muñequera de cuero negra con un dragón de plata en ella, sacó un soplido al ver que Emily se encontraba bien y sintió un alivio recorriéndole el cuerpo.
-         ¿Te encuentras bien?- Las manos reposadas en su cintura esperando a que la joven que casi atropella le dijera que estaba bien. - ¿Te lastimé?
-         Maldición crees que tengo tu tiempo como para morir en este momento.
-         A juzgar por tu físico creo que te encuentras bien y no me refiero precisamente a que casi te atropello. – Camino de vuelta a su auto y apretó el claxon para que Emily se quitara del camino.
-         ¡Hijo de puta! – Pegó contra la llanta del carro y mientras maldecía el hombre solo miraba hacia la calle y resoplaba esperando a que la loca que tenía enfrente se quitara. - ¡Imbécil! – Emily subió sus dedos medios y se quitó del camino cruzando la calle para dirigirse a su departamento y cuando giro para ver al hombre el ya había desaparecido en su lustroso jaguar.

Emily es una chica ruda e impulsiva, hace lo que se le dé la gana y dice lo que piensa sin temor a lo que los demás puedan pensar de ella, vive la vida a cada minuto de la manera en que ella piensa que es mejor siempre llevando sus ideales al principio y sin importar quien se le oponga y principalmente para ella el amor no existe, es una palabra vaga sin importancia y tolerancia, un estúpido clase de sentimiento al que ella jamás caerá; Aunque todo puede cambiar, ¿no?
 Vive en Los Ángeles, California en un departamento con sus dos mejores amigas Loretta y Lucy, dos chicas de diferentes ambientes pero ambas distraídas y una más alocada que la otra.
Al abrir la puerta del departamento lo primero que vio fue a Loretta usando solo bragas y una sudadera llevando en la mano un plato de cereal y al verla llegar lo único que recibió de ella fue un amor y paz y siguió su camino directo a su habitación. Loretta Morrison una chica de 23 años que conoció hace unos 4 años atrás cuando ambas habían sido detenidas por invasión a la propiedad privada tratando de hacer una pequeña broma aun chico; Loretta es una escritora de novelas épicas y románticas, es muy bonita a decir verdad siempre lleva su cabello rubio desalineado, sus ojos café claro le dan el toque dulce a su rostro, aunque por dentro es casi igual a Emily.
Emily camino lentamente hacia el sofá y se tiró sobre él dejando caer bolso al suelo, cerró sus ojos por un momento y al abrirlos tenía frente a ella a su amiga de la infancia, la otra integrante de su pequeña familia en ese departamento.
-         ¿Qué no piensas levantar tu trasero y llevarlo a la escuela?
-         ¿Escuela? – Abrió un ojo y lo entrecerraba con la luz del sol que iluminaba la sala. -¿Hoy no es domingo?
-         Gran inteligente domingo fue ayer. – Emily se dio la vuelta quedando bocabajo y con la mano rozando el suelo, parecía una muerta en el sofá. – Emily levántate y báñate que apestas a hombre
-         No, quiero dormir más. – Lucy le dio una nalgada como se la da una madre a su hija pequeña y Emily se levanto y se fue a bañar.
Al salir de bañarse mientras se ponía su camiseta miro de reojo al espejo y al mirarse recordó que hoy hace 10 años su madre había muerto por un virus extraño que había consumido lentamente su cerebro, se levanto y se dirigió al espejo para ver su rostro el cual le recordaba a su madre, los mimos ojos turquesa que deslumbraban con un brillo especial, los mismo labios rojizo carmesí  tan bien delineados, el tono melocotón de sus mejillas, una piel aperlada, tan suave y tersa como la de un bebé, su nariz respingada exactamente a la altura de la barbilla, un cuerpo firme y proporcionado; tomo el lápiz delineador y comenzó a maquillar sus ojos delineándolos perfectamente perfilando la mirada felina que la caracteriza.
La blusa sin mangas que tomo sin importancia dejaba ver el tatuaje en su omoplato izquierdo, pequeñas mariposas ascendiendo hacia su hombro significando para ella la libertad que posee.
 La madre de Emily fue una pianista muy importante, Helen Cox, tenía un camino iluminado por el éxito y apagado por la muerte, Emily tenía el tatuaje de una nota de Sol en su muñeca derecha representando así a  su madre y de su cuello siempre colgaba un relicario con una foto de ellas dos juntas dentro. Al revivir los pequeños recuerdos con su madre una lagrimilla se le escapó de sus ojos y marcaron un pequeño camino húmedo en su mejilla, limpió su lágrima derramada, tomo sus útiles y salió de su cuarto.
-         ¿Emily quieres cereal?
-         Si Lu, y no me des tu comida para vaca que comes todas las mañanas por favor, quiero  Froot loops. – Lucy es la mejor amiga de Emi, son amigas desde que tenían 10 años, Lu es prácticamente lo más cercano a una madre que Emi puede tener ya que es la mas responsable del hogar.
-         ¡Que chistosita! Trae tu horrible trasero a desayunar.
-         Voy. – Emily absorbía el plato de cereal mientras que Lucy comía y se vestía a media sala para ir a la universidad como de costumbre el desfile de mujeres medio vestidas en las mañanas.
-         ¿Qué hora es? – Preguntó Emily a Loretta que tomaba sus cosas para irse a la universidad
-         Las 10:00 am, ¿Qué no tienes pintura dentro de 15 minutos?
-         ¡Si! – Tomó el último sorbo de cereal y salió como alma que lleva el diablo directo a la universidad.
-         Típico de ti, llegar tarde.
-         Las veo en la noche. – Apenas y se entendió lo que dijo por que hablaba con la boca llena de cereal con leche.
Emily llegó tarde a la clase de arte y como siempre entro en silencio, tomo una caballete y comenzó a dibujar, era una artista nata y realmente tomaba clases por que era la condición que su padre le había puesto para que le mandara dinero.
Esa mañana tenía que dibujar un florero que había puesto la profesora en una mesa, pero a Emily le era repulsivo seguir las ideas de otros así que comenzó a dibujar por su cuenta, al tomar un lápiz ella imaginaba y trazaba las líneas perfectamente en su lienzo, sin darse cuenta comenzó a dibujar el trasero del chico que  veía por la ventana.
La profesora Evans caminaba y criticaba e trabajo de cada uno hasta que llegó al caballete de Emily.
-         ¿Qué significa esto?
-         Un trasero, que nunca ha visto uno
-         ¿Por qué dibujaste el trasero de ese chico?
-         No cree que es más interesante dibujar el lindo trasero de ese chico a un simple florero.
-         Mira Emily,  ¡Te sales de mi aula o ésta vez te expulso de mi clase y por dos semanas!
-         De acuerdo, trato hecho le regalo el lienzo con el trasero dibujado por que dudo que algún día llegue a tocar uno así, Bye. – Emily sonreía descaradamente a la maestra, se levanto de su asiento y se salió de la clase.
Emily camino hacia la parte trasera de la universidad en la que había un lago, se recostó sobre el pasto húmedo, sacó su cigarrillo y comenzó a fumar, tranquilamente miraba como las nubes paseaban de un lugar a otro en el cielo, y maldecía una que otra vez al recordar pequeños fragmentos acontecidos en la mañana que salió del apartamento de aquel chico que no recordaba absolutamente nada salvo su trasero.
Tranquilidad era lo que estaba disfrutando hasta que llegó Jason un tipo corpulento de unos 20 años, rubio y de ojos claros.
-         Acaso no tienes nada que hacer
-         Y tú me imagino que ni siquiera tienes a una chica con quien coger. – La sonrisa sarcástica pero dispuesta a no tolerar al tipo estaba junto a ella, totalmente dispuesta a golpearlo de ser necesario.
-         Pero que fina eres cielo
-         ¿Cielo? Acaso me vez cara de ángel.
-         No creo que sean tan santa como para ser un ángel ¿No crees?
-         Mira idiota por qué no te vas por donde llegaste.
-         No, sin antes conseguir por lo que vine. – Emily lo miro a los ojos, le sonrió y comenzó a jugar con él, sus manos se deslizaron por su pecho provocando corrientes eléctricas en todo el cuerpo del chico, su mano bajo hasta la parte interior de él apretando firmemente, Emily se levanto simulando que se iba a quitar la blusa y una fuerte patada resonó en la parte baja de Jason.
-         ¡Qué quieres más, Imbécil! – Caminó rápido hacia su otra clase dejando atrás a Jason retorciéndose de dolor.
Emily es la chica ruda y fuerte, fría como un tempano de hielo, jamás sufriría y menos por amor, la palabra más insignificante en su vida, el amor era un tema sin discusión aunque en el fondo sabe que lo desea.
 Las clases de ese día fueron como siempre, calmadas y tranquilas salvo por una u otra exaltación de Emily; el día parecía tranquilo y sin presiones hasta que una llamada repiqueteaba en su teléfono.
-         ¿Qué? – Cada vez que hablaba con su padre necesitaba tener un cigarrillo en la boca, tomaba una bocanada de este cada vez que le respondía, calmaban sus ansias y hacía que no enardeciera de odio por él.
-         Cielo, ¿Cómo estás?
-         Viva y tú desgraciadamente también, ¿Qué quieres? – Resoplaba el humo y tragaba su amargura.
-         Emily podrías respetarme.
-         Y tú podrías dejarme en paz, recuerda que para ti me morí junto a mi madre.
Patrick Love es el padre de Emily a quien ella culpa por la muerte de su madre, la infidelidad de él provoco una depresión y agonía mutilante en la vida de Helen, un virus corrompió en su cerebro perforándolo hasta provocar la muerte de ella.
Patrick es un arquitecto reconocido en la ciudad de San Francisco, tras la muerte de Helen se caso con la que era su amante teniendo un hijo con ella, Emily detesta a su padre lo único que acepta recibir de él es el dinero semanal que le transfiere a su cuenta, un pago extenso es el único lazo que mantienen literalmente.
Su padre se hizo cargo de ella hasta que fue lo autosuficiente para vivir sola en la cuidad de Los Ángeles, alejada de su padre, donde ella podría hacer lo que quisiera, repentinamente Patrick la visitaba hasta que ella lo corrió definitivamente de su vida.
-         De acuerdo, ya deposite el dinero en tu cuenta.
-         ¿Es todo?
-         Sí, yo q…
El sonido corrido del teléfono dejo en claro que Emily había colgado.
Se encamino hacia su departamento, lista para comenzar otra noche de vivir la vida al máximo, aunque esta vez muchas sorpresas podrían aparecer en su tan sin igual noche.

5 comentarios:

Ingrid dijo...

Sube el segundo capitulo coma xD

Ang dijo...

hola!!!!
me encanto, escribes genial!!!!!
cuando pondras mas???
^^
espero el proximo cap!!!
ya me hare seguidora!!!!!

Ang dijo...

no tienes para ser seguidor, addie??
bueno, entonces estare al pendiente!! ^^

amy dijo...

hola si sta interesante
aqi tienes otra fan solo no ns djes cn la duda
sube mas cap...xDD

Addie dijo...

aww Graciaas((:
que bueno que les haya gustado e insteresado :3

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viernes, 24 de junio de 2011

Impredecible

Publicado por Addiee M. M. en 22:59




¿Amor?
Amor,Amor,Amor
¿Que tiene eso de bueno?
Absolutamente nada




Capítulo I
Se despertó entre unas sabanas extrañas, el luminoso rayo del sol atravesaba la ventana y le quemó la cara al levantarla de la almohada, al darse la vuelta miro hacia el techo y giro su cabeza para mirar a la persona que estaba junto a ella, alzó las sabanas para ver el trasero del hombre, sonrío y lo cubrió nuevamente.
Se levanto de la cama y tomo las bragas que estaban en el piso, conforme avanzaba encontraba su ropa y se vestía, antes de llegar a la puerta de salida del apartamento tomo un cigarrillo de su bolso lo encendió y salió.
Mientras bajaba por el ascensor una anciana la miro despectivamente por el espejo que estaba frente a ellas y cuando Emily bajo del elevador antes de que la puerta se cerrara sacó la lengua y levanto el dedo medio de su mano hacia la mujer refinada, las puertas cerraron y ella sonreía mientras salía del edificio.
El viento de esa mañana alborotó su cabellera larga y ondulada que siempre teñía de color negro azulado cubriendo su castaño rojizo natural, el delineador y rímel color negro de sus ojos estaba corrido y del frío solo la cubría su corta chaqueta, absorbió la última bocanada de cigarro, lo aplastó con el zapato y al cruzar la calle, al primer paso que dio un auto deportivo se acercaba a toda velocidad dispuesto a estamparse contra ella y antes de que le golpeara las piernas el auto frenó.
-         ¡Idiota! – Azotó sus manos contra el cofre del carro y levanto su mirada felina y dispuesta a atacar al ser humano que se encontrara dentro del carro. - ¡Imbécil que no me estás viendo cruzar la calle!
El hombre dentro del carro era extremadamente atractivo, sus ojos grisáceos le daban el toque perfecto a su mirada gatuna, tenía la nariz respingada y una piel apiñonada, los labios rosáceos eran carnosos y curvilíneos, las cejas bien definidas y marcadas estaban cubiertas por el flequillo que le caía en la frente, al salir de golpe del coche el viento le alborotó sus cabellos castaños, y se pudo apreciar el corpulento cuerpo del hombre, su espalda ancha y una cintura pequeña marcaban la silueta musculosa, incluso bajo su camisa blanca se delineaba cada hendidura de su abdomen, era de estatura alta y con piernas bien torneadas similares a las de un deportista, las mangas de su camisa estaban remangadas y usaba una muñequera de cuero negra con un dragón de plata en ella, sacó un soplido al ver que Emily se encontraba bien y sintió un alivio recorriéndole el cuerpo.
-         ¿Te encuentras bien?- Las manos reposadas en su cintura esperando a que la joven que casi atropella le dijera que estaba bien. - ¿Te lastimé?
-         Maldición crees que tengo tu tiempo como para morir en este momento.
-         A juzgar por tu físico creo que te encuentras bien y no me refiero precisamente a que casi te atropello. – Camino de vuelta a su auto y apretó el claxon para que Emily se quitara del camino.
-         ¡Hijo de puta! – Pegó contra la llanta del carro y mientras maldecía el hombre solo miraba hacia la calle y resoplaba esperando a que la loca que tenía enfrente se quitara. - ¡Imbécil! – Emily subió sus dedos medios y se quitó del camino cruzando la calle para dirigirse a su departamento y cuando giro para ver al hombre el ya había desaparecido en su lustroso jaguar.

Emily es una chica ruda e impulsiva, hace lo que se le dé la gana y dice lo que piensa sin temor a lo que los demás puedan pensar de ella, vive la vida a cada minuto de la manera en que ella piensa que es mejor siempre llevando sus ideales al principio y sin importar quien se le oponga y principalmente para ella el amor no existe, es una palabra vaga sin importancia y tolerancia, un estúpido clase de sentimiento al que ella jamás caerá; Aunque todo puede cambiar, ¿no?
 Vive en Los Ángeles, California en un departamento con sus dos mejores amigas Loretta y Lucy, dos chicas de diferentes ambientes pero ambas distraídas y una más alocada que la otra.
Al abrir la puerta del departamento lo primero que vio fue a Loretta usando solo bragas y una sudadera llevando en la mano un plato de cereal y al verla llegar lo único que recibió de ella fue un amor y paz y siguió su camino directo a su habitación. Loretta Morrison una chica de 23 años que conoció hace unos 4 años atrás cuando ambas habían sido detenidas por invasión a la propiedad privada tratando de hacer una pequeña broma aun chico; Loretta es una escritora de novelas épicas y románticas, es muy bonita a decir verdad siempre lleva su cabello rubio desalineado, sus ojos café claro le dan el toque dulce a su rostro, aunque por dentro es casi igual a Emily.
Emily camino lentamente hacia el sofá y se tiró sobre él dejando caer bolso al suelo, cerró sus ojos por un momento y al abrirlos tenía frente a ella a su amiga de la infancia, la otra integrante de su pequeña familia en ese departamento.
-         ¿Qué no piensas levantar tu trasero y llevarlo a la escuela?
-         ¿Escuela? – Abrió un ojo y lo entrecerraba con la luz del sol que iluminaba la sala. -¿Hoy no es domingo?
-         Gran inteligente domingo fue ayer. – Emily se dio la vuelta quedando bocabajo y con la mano rozando el suelo, parecía una muerta en el sofá. – Emily levántate y báñate que apestas a hombre
-         No, quiero dormir más. – Lucy le dio una nalgada como se la da una madre a su hija pequeña y Emily se levanto y se fue a bañar.
Al salir de bañarse mientras se ponía su camiseta miro de reojo al espejo y al mirarse recordó que hoy hace 10 años su madre había muerto por un virus extraño que había consumido lentamente su cerebro, se levanto y se dirigió al espejo para ver su rostro el cual le recordaba a su madre, los mimos ojos turquesa que deslumbraban con un brillo especial, los mismo labios rojizo carmesí  tan bien delineados, el tono melocotón de sus mejillas, una piel aperlada, tan suave y tersa como la de un bebé, su nariz respingada exactamente a la altura de la barbilla, un cuerpo firme y proporcionado; tomo el lápiz delineador y comenzó a maquillar sus ojos delineándolos perfectamente perfilando la mirada felina que la caracteriza.
La blusa sin mangas que tomo sin importancia dejaba ver el tatuaje en su omoplato izquierdo, pequeñas mariposas ascendiendo hacia su hombro significando para ella la libertad que posee.
 La madre de Emily fue una pianista muy importante, Helen Cox, tenía un camino iluminado por el éxito y apagado por la muerte, Emily tenía el tatuaje de una nota de Sol en su muñeca derecha representando así a  su madre y de su cuello siempre colgaba un relicario con una foto de ellas dos juntas dentro. Al revivir los pequeños recuerdos con su madre una lagrimilla se le escapó de sus ojos y marcaron un pequeño camino húmedo en su mejilla, limpió su lágrima derramada, tomo sus útiles y salió de su cuarto.
-         ¿Emily quieres cereal?
-         Si Lu, y no me des tu comida para vaca que comes todas las mañanas por favor, quiero  Froot loops. – Lucy es la mejor amiga de Emi, son amigas desde que tenían 10 años, Lu es prácticamente lo más cercano a una madre que Emi puede tener ya que es la mas responsable del hogar.
-         ¡Que chistosita! Trae tu horrible trasero a desayunar.
-         Voy. – Emily absorbía el plato de cereal mientras que Lucy comía y se vestía a media sala para ir a la universidad como de costumbre el desfile de mujeres medio vestidas en las mañanas.
-         ¿Qué hora es? – Preguntó Emily a Loretta que tomaba sus cosas para irse a la universidad
-         Las 10:00 am, ¿Qué no tienes pintura dentro de 15 minutos?
-         ¡Si! – Tomó el último sorbo de cereal y salió como alma que lleva el diablo directo a la universidad.
-         Típico de ti, llegar tarde.
-         Las veo en la noche. – Apenas y se entendió lo que dijo por que hablaba con la boca llena de cereal con leche.
Emily llegó tarde a la clase de arte y como siempre entro en silencio, tomo una caballete y comenzó a dibujar, era una artista nata y realmente tomaba clases por que era la condición que su padre le había puesto para que le mandara dinero.
Esa mañana tenía que dibujar un florero que había puesto la profesora en una mesa, pero a Emily le era repulsivo seguir las ideas de otros así que comenzó a dibujar por su cuenta, al tomar un lápiz ella imaginaba y trazaba las líneas perfectamente en su lienzo, sin darse cuenta comenzó a dibujar el trasero del chico que  veía por la ventana.
La profesora Evans caminaba y criticaba e trabajo de cada uno hasta que llegó al caballete de Emily.
-         ¿Qué significa esto?
-         Un trasero, que nunca ha visto uno
-         ¿Por qué dibujaste el trasero de ese chico?
-         No cree que es más interesante dibujar el lindo trasero de ese chico a un simple florero.
-         Mira Emily,  ¡Te sales de mi aula o ésta vez te expulso de mi clase y por dos semanas!
-         De acuerdo, trato hecho le regalo el lienzo con el trasero dibujado por que dudo que algún día llegue a tocar uno así, Bye. – Emily sonreía descaradamente a la maestra, se levanto de su asiento y se salió de la clase.
Emily camino hacia la parte trasera de la universidad en la que había un lago, se recostó sobre el pasto húmedo, sacó su cigarrillo y comenzó a fumar, tranquilamente miraba como las nubes paseaban de un lugar a otro en el cielo, y maldecía una que otra vez al recordar pequeños fragmentos acontecidos en la mañana que salió del apartamento de aquel chico que no recordaba absolutamente nada salvo su trasero.
Tranquilidad era lo que estaba disfrutando hasta que llegó Jason un tipo corpulento de unos 20 años, rubio y de ojos claros.
-         Acaso no tienes nada que hacer
-         Y tú me imagino que ni siquiera tienes a una chica con quien coger. – La sonrisa sarcástica pero dispuesta a no tolerar al tipo estaba junto a ella, totalmente dispuesta a golpearlo de ser necesario.
-         Pero que fina eres cielo
-         ¿Cielo? Acaso me vez cara de ángel.
-         No creo que sean tan santa como para ser un ángel ¿No crees?
-         Mira idiota por qué no te vas por donde llegaste.
-         No, sin antes conseguir por lo que vine. – Emily lo miro a los ojos, le sonrió y comenzó a jugar con él, sus manos se deslizaron por su pecho provocando corrientes eléctricas en todo el cuerpo del chico, su mano bajo hasta la parte interior de él apretando firmemente, Emily se levanto simulando que se iba a quitar la blusa y una fuerte patada resonó en la parte baja de Jason.
-         ¡Qué quieres más, Imbécil! – Caminó rápido hacia su otra clase dejando atrás a Jason retorciéndose de dolor.
Emily es la chica ruda y fuerte, fría como un tempano de hielo, jamás sufriría y menos por amor, la palabra más insignificante en su vida, el amor era un tema sin discusión aunque en el fondo sabe que lo desea.
 Las clases de ese día fueron como siempre, calmadas y tranquilas salvo por una u otra exaltación de Emily; el día parecía tranquilo y sin presiones hasta que una llamada repiqueteaba en su teléfono.
-         ¿Qué? – Cada vez que hablaba con su padre necesitaba tener un cigarrillo en la boca, tomaba una bocanada de este cada vez que le respondía, calmaban sus ansias y hacía que no enardeciera de odio por él.
-         Cielo, ¿Cómo estás?
-         Viva y tú desgraciadamente también, ¿Qué quieres? – Resoplaba el humo y tragaba su amargura.
-         Emily podrías respetarme.
-         Y tú podrías dejarme en paz, recuerda que para ti me morí junto a mi madre.
Patrick Love es el padre de Emily a quien ella culpa por la muerte de su madre, la infidelidad de él provoco una depresión y agonía mutilante en la vida de Helen, un virus corrompió en su cerebro perforándolo hasta provocar la muerte de ella.
Patrick es un arquitecto reconocido en la ciudad de San Francisco, tras la muerte de Helen se caso con la que era su amante teniendo un hijo con ella, Emily detesta a su padre lo único que acepta recibir de él es el dinero semanal que le transfiere a su cuenta, un pago extenso es el único lazo que mantienen literalmente.
Su padre se hizo cargo de ella hasta que fue lo autosuficiente para vivir sola en la cuidad de Los Ángeles, alejada de su padre, donde ella podría hacer lo que quisiera, repentinamente Patrick la visitaba hasta que ella lo corrió definitivamente de su vida.
-         De acuerdo, ya deposite el dinero en tu cuenta.
-         ¿Es todo?
-         Sí, yo q…
El sonido corrido del teléfono dejo en claro que Emily había colgado.
Se encamino hacia su departamento, lista para comenzar otra noche de vivir la vida al máximo, aunque esta vez muchas sorpresas podrían aparecer en su tan sin igual noche.

5 comentarios on "Impredecible"

Ingrid on 25 de junio de 2011, 9:33 dijo...

Sube el segundo capitulo coma xD

Ang dijo...

hola!!!!
me encanto, escribes genial!!!!!
cuando pondras mas???
^^
espero el proximo cap!!!
ya me hare seguidora!!!!!

Ang dijo...

no tienes para ser seguidor, addie??
bueno, entonces estare al pendiente!! ^^

amy on 25 de junio de 2011, 18:30 dijo...

hola si sta interesante
aqi tienes otra fan solo no ns djes cn la duda
sube mas cap...xDD

Addie on 25 de junio de 2011, 18:37 dijo...

aww Graciaas((:
que bueno que les haya gustado e insteresado :3

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